jueves, 18 de noviembre de 2010

BUSCANDO EN EL SERRÍN

Un grupo de trabajadores estaban terminando de descargan un camión de serrín, cuando uno de ellos advirtió que había perdido su reloj de pulsera, regalo especial de su novia. Inmediatamente sus compañeros se ofrecieron a buscarlo.
Acabaron tomándose la búsqueda como una diversión, lanzándose serrín unos a otros y armando una gran polvareda. Pero no dieron con el reloj. Cansados decidieron dejarlo para ir a tomar un refresco.
Un joven que había estado observando la faena entró en el almacén y, al poco rato, se presentó ante el grupo con el reloj.
-¿Dónde estaba? -Le preguntaron-, lo habíamos buscado por todas partes. No puede ser. ¿Cómo lo has hecho?
- Me he puesto a ello en completo silencio hasta que he oído el tic-tac del reloj y lo he sacado de donde estaba enterrado bajo el serrín.

(Para escuchar a Dios hay que hacer silencio, parar otros ruidos y encontrarse con El en el silencio de nuestro corazón)

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